Dos nutrientes conocidos, dos funciones muy distintas, y lo que dice la investigación sobre cuándo aporta cada uno su valor
Conoces la sensación. Un ligero picor al fondo de la garganta el martes por la noche, uno o dos estornudos que decides ignorar, y el jueves sientes la cabeza como llena de algodón y la mente espesa, como si avanzaras entre melaza.
Los resfriados los causa toda una familia de virus, y los rinovirus son los más habituales. La investigación ha permitido acotar qué nutrientes merece la pena tener a mano y, algo igual de útil, en qué momento.
El zinc y la vitamina C están en esa lista, pero cumplen funciones claramente diferentes. Piensa en la vitamina C como la base que vas construyendo todo el invierno, y en el zinc como la respuesta rápida para el momento en que llega el resfriado.

El zinc: el primero en actuar
El zinc participa en casi todos los rincones del sistema inmunitario, desde el desarrollo de los glóbulos blancos hasta las señales químicas que utilizan para coordinar su respuesta.1 Su papel en los resfriados es más directo.
Ya en los años setenta, estudios de laboratorio demostraron que los iones de zinc interfieren en la replicación de los rinovirus, el proceso que utiliza el virus para copiarse dentro de nuestras células.2 Como los rinovirus se instalan en la nariz y la garganta, una pastilla de zinc para chupar que se disuelve lentamente en la boca lleva el zinc justo a los tejidos donde el virus intenta afianzarse.
El zinc también parece ayudar a moderar la inflamación que hay detrás de muchos de los síntomas más molestos.3
Lo que muestra la investigación sobre el zinc
En un ensayo aleatorizado y controlado con placebo, los adultos que empezaron a tomar pastillas de acetato de zinc en las 24 horas siguientes a sus primeros síntomas tuvieron resfriados de 4,0 días de media, frente a 7,1 días en quienes recibieron placebo. Además, la tos y la mucosidad desaparecieron notablemente antes.3

Cuando los investigadores agruparon los resultados individuales de tres ensayos con acetato de zinc, el panorama quedó aún más claro.
Al quinto día, el 70 % de las personas que tomaban zinc se había recuperado, frente al 27 % de quienes tomaban placebo, una tasa de recuperación aproximadamente tres veces más rápida. El beneficio se mantuvo con independencia de la edad, el sexo, las alergias o la intensidad inicial del resfriado.4

Tanto el momento como la forma son clave. Las pastillas se empezaban a tomar dentro del primer día de síntomas, y el acetato de zinc libera iones de zinc libres con facilidad, por eso ocupa un lugar tan destacado en la investigación.

La vitamina C: construir la base
La vitamina C actúa a más largo plazo. Los glóbulos blancos la acumulan activamente, en concentraciones muchas veces superiores a las de la sangre, y dependen de ella para funcionar bien. También ayuda a mantener la piel y las mucosas de las vías respiratorias, que son las primeras barreras físicas del organismo frente a las infecciones.5
Aquí es donde el momento influye en los resultados.
Una revisión Cochrane que agrupó más de 30 ensayos controlados con placebo concluyó que tomar vitamina C de forma regular, antes de que apareciera el resfriado, acortaba su duración un 8 % en adultos y un 14 % en niños.6
En personas sometidas a un esfuerzo físico intenso, como corredores de maratón, esquiadores y soldados, tomar vitamina C con regularidad redujo a la mitad el riesgo de resfriarse.7 Los ensayos en los que la vitamina C solo se empezaba a tomar al aparecer los síntomas mostraron resultados menos consistentes, por eso encaja mejor como apoyo diario.6
Un análisis más reciente observó que tomar vitamina C con regularidad, a partir de 1 g al día, hacía los resfriados un 15 % menos intensos en general, con la mayor diferencia en los síntomas más fuertes, los que más probablemente te obligan a quedarte en casa sin ir a trabajar.8
Dos nutrientes, dos funciones
| Zinc | Vitamina C | |
|---|---|---|
| Cuándo usarlo | A la primera señal de resfriado | Cada día, durante toda la temporada |
| Función principal | Actúa en la garganta; podría interferir en la multiplicación de los virus del resfriado | Apoya a los glóbulos blancos y las barreras protectoras del organismo |
| Lo que muestra la investigación | Resfriados unos tres días más cortos; recuperación aproximadamente tres veces más rápida | Resfriados más cortos y leves con una toma regular; menos resfriados con esfuerzo físico intenso |
El papel de Neutrient
Neutrient Zinc + C: para el primer estornudo
Cada pastilla con sabor a cítricos aporta 10 mg de zinc en forma de acetato de zinc, la forma destacada en la investigación, junto con 80 mg de vitamina C en forma de ascorbato de magnesio, suave para el estómago. Dejar que se disuelva despacio, en lugar de masticarla, mantiene el zinc más tiempo en contacto con la garganta.
Los ensayos mencionados utilizaron durante unos días cantidades de zinc superiores a las que aporta una pastilla diaria, así que sigue siempre las instrucciones de la etiqueta y consulta con un profesional sanitario antes de tomar más.
Neutrient Total C: para construir la base
Neutrient Total C combina cinco formas de vitamina C, entre ellas los ascorbatos tamponados de magnesio, sodio y zinc y el palmitato de ascorbilo liposoluble, con D-ribosa, dihidroquercetina y extracto de pimienta negra BioPerine®.
Las formas tamponadas son menos ácidas para el estómago, lo que facilita mantener el hábito diario durante el otoño y el invierno.
Cuidar la alimentación debería ser siempre lo primero para que tu organismo reciba los nutrientes que necesita para apoyar tu sistema inmunitario. Los pimientos, el kiwi, los cítricos y el brócoli son ricos en vitamina C, mientras que el marisco, la carne roja, las pipas de calabaza y las lentejas aportan zinc.


El momento justo, todo el invierno
Los resfriados circulan durante todo el invierno, pero puedes echarle una mano a tu organismo. Mantener la vitamina C al día desde el otoño, llenando el plato de alimentos variados y coloridos y con un complemento diario si lo necesitas, ayuda a que tus defensas se mantengan en buena forma antes del primer estornudo.
Después, cuando aparezca ese picor tan conocido, recurrir pronto al zinc le da la mejor oportunidad de actuar sobre el virus. Usado así, cada nutriente hace el trabajo para el que está mejor preparado, en el momento en que más probabilidades tiene de marcar la diferencia.
Escrito por Jacqueline Newson, BSc (Hons) Nutritional Therapy
Referencias
- Wessels I, Maywald M, Rink L. Zinc as a gatekeeper of immune function. Nutrients. 2017;9(12):1286. doi:10.3390/nu9121286
- Korant BD, Kauer JC, Butterworth BE. Zinc ions inhibit replication of rhinoviruses. Nature. 1974;248(5449):588-590. doi:10.1038/248588a0
- Prasad AS, Beck FWJ, Bao B, Snell D, Fitzgerald JT. Duration and severity of symptoms and levels of plasma interleukin-1 receptor antagonist, soluble tumor necrosis factor receptor, and adhesion molecules in patients with common cold treated with zinc acetate. J Infect Dis. 2008;197(6):795-802. doi:10.1086/528803
- Hemilä H, Fitzgerald JT, Petrus EJ, Prasad A. Zinc acetate lozenges may improve the recovery rate of common cold patients: an individual patient data meta-analysis. Open Forum Infect Dis. 2017;4(2):ofx059. doi:10.1093/ofid/ofx059
- Carr AC, Maggini S. Vitamin C and immune function. Nutrients. 2017;9(11):1211. doi:10.3390/nu9111211
- Hemilä H, Chalker E. Vitamin C for preventing and treating the common cold. Cochrane Database Syst Rev. 2013;(1):CD000980. doi:10.1002/14651858.CD000980.pub4
- Hemilä H. Vitamin C and common cold incidence: a review of studies with subjects under heavy physical stress. Int J Sports Med. 1996;17(5):379-383. doi:10.1055/s-2007-972864
- Hemilä H, Chalker E. Vitamin C reduces the severity of common colds: a meta-analysis. BMC Public Health. 2023;23(1):2468. doi:10.1186/s12889-023-17229-8













